Durante el inicio del día, recogimos algunas impresiones de la gira por las parcelas y reflexionamos sobre el impacto de la metodología Campesino a Campesino. Se resaltó la importancia de no utilizar un lenguaje técnico y hablar de manera apropiada para las comunidades. Se enfatizó en aprender a través del ejemplo y practicar juntos, en lugar de enseñar de forma unidireccional. Se hizo hincapié en que la diferencia entre un técnico y un promotor radica en que el conocimiento se construye colectivamente a través del trabajo conjunto. Se destacó que el promotor, al estar más cercano a las personas, tiene el papel de animar y acompañar.

En la metodología Campesino a Campesino, ni el técnico ni el promotor son más o menos importantes. El valor radica en la actitud, la seguridad y otros aspectos, no solo en el conocimiento. Se planteó la pregunta de si la educación tiene influencia y si la falta de educación es un problema que debe abordarse.

Se subrayó que el trabajo y el aprendizaje deben darse sin subestimar ni sobreestimar las capacidades de nadie, incluyendo a uno mismo. La idea es unirse para promover la agroecología y la permacultura.

En relación a la permacultura, se destacó que se ve como un sistema de vida que involucra a la familia, la biología y es una filosofía de vida que también considera situaciones de género. Se reflexionó sobre la importancia de no enfocarse únicamente en conceptos, términos y enfoques, sino en ponerlos en discusión. Se planteó que palabras como proyecto, programa, promotores y técnicos pueden convertirse en barreras que impiden el avance de las organizaciones en las comunidades.

Estas reflexiones en torno a la metodología Campesino a Campesino y la importancia de la permacultura resaltan la necesidad de utilizar un lenguaje adecuado, construir conocimiento colectivamente y superar las barreras conceptuales para promover una agricultura más sostenible y basada en principios de respeto hacia el entorno y la comunidad.