Cuba proyecta expansión del maíz transgénico para 2026
Cuba avanza en la implementación de cultivos genéticamente modificados (OGM) como estrategia para enfrentar la escasez de recursos, el deterioro de los suelos y los impactos del cambio climático. Según el doctor Mario Pablo Estrada García, Director de Investigaciones Agropecuarias del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), el país proyecta sembrar hasta 25 000 hectáreas de maíz transgénico en 2026, con un rendimiento estimado de 125 000 toneladas para alimentación animal.

Maíz transgénico obtenido en el CIGB, con un potencial productivo de nueve toneladas por hectárea. Foto: Cortesía del entrevistado.
Actualmente, Cuba cuenta con 5 608 hectáreas de soya transgénica destinadas al consumo animal y 300 hectáreas para semillas, así como 150 hectáreas de maíz para semillas y ocho de línea pura. Estos cultivos buscan aumentar rendimientos, reducir pérdidas por plagas, optimizar el uso de agua y fertilizantes y garantizar la disponibilidad de alimentos.
El desarrollo de la biotecnología agrícola en Cuba inició en la década de 1980, alcanzando en 1996 la obtención de las primeras plantas transgénicas en laboratorio. La Política para el uso de OGM, aprobada en 2018 y respaldada por el Decreto-Ley 4/2020, regula su introducción segura en la agricultura, con la supervisión de la Comisión Nacional para el uso de OGM.
Paralelamente, la Oficina de Regulación y Seguridad Ambiental (ORSA) lidera un proyecto internacional para fortalecer la bioseguridad, que incluye laboratorios de detección, sistemas de monitoreo y estudios socioeconómicos en comunidades agrícolas.
El programa cubano de producción de semillas transgénicas se considera un pilar para la seguridad alimentaria, priorizando cultivos de maíz y soya por su valor estratégico en la producción de proteínas y energía para la alimentación animal.